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Reflexiones sobre el alcance de la Política Monetaria y Crediticia en tiempos de la crisis de la COVID-19 hacia un esquema más efectivo en la intermediación financiera

En los últimos meses, el Gobierno de la República a través del Gabinete Económico, ha implementado una serie de medidas de carácter fiscal y monetario para disminuir los impactos de la crisis provocada por la enfermedad del Coronavirus. Sin embargo, y debido al cierre masivo de miles de microempresas, pequeñas y medianas con la consecuente pérdida de miles de empleos, urge una revisión al marco de política monetaria y del sector crediticio que ha estado orientado durante esta pandemia a proveer de liquidez a la Banca Comercial. Los datos al mes de julio denotan un pequeño crecimiento en la actividad de intermediación y el costo del dinero (tasa de interés) no ha bajado lo suficiente como para estimular la demanda de crédito.

En estos momentos de reapertura económica y social, el financiamiento para las empresas es vital para seguir operando y mantener los empleos. No obstante, es de reconocer que mientras exista la pandemia, la reactivación económica será difícil por lo que el tema de acceso al crédito hay que enfocarlo en diferentes etapas. La política monetaria y crediticia puede no ser tan efectiva para apoyar la reactivación de las empresas, debido a exceso de regulaciones que provoca que la banca comercial continúe con prácticas de exposición de riesgos, lo que no es malo; pero en este momento de crisis hay que diseñar nuevos mecanismos para lograr que la intermediación financiera sea más efectiva y abarque a todos los sectores de la economía. En vista de este escenario se requiere la consideración de los siguientes aspectos de política económica:

  1. En los últimos años el Banco Central de Honduras (BCH) aplicó medidas de política monetaria contraccionistas manteniendo la Tasa de Política Monetaria TPM en 5.5% por cuatro años dando señales al mercado que no permitieron flexibilización de tasas de interés hacia la baja. Las subastas estructurales de Letras del Banco Central de Honduras (LBCH) absorbieron miles de millones de lempiras y se mantuvo el encaje legal e inversiones obligatorias. Estas medidas no fueron prudentes ya que fueron procíclicas, porque en período de desaceleración como el observado a partir del 2018, el tipo de medidas debían ser anticíclicas  o sea expansivas a fin de estimular la economía. La absorción de liquidez a través de las subastas y el crecimiento de las inversiones voluntarias en activos financieros del BCH nos da indicios de una desintermediación financiera. Se comprueba que aún con medidas de política monetaria expansiva como se han aplicado ahora en la crisis del COVID-19, la banca no es capaz de dinamizar el financiamiento debido a las normativas de la CNBS y a la poca demanda por las restricciones impuestas al mercado. El principal indicador de esta problemática es el poco acceso del sector MIPYME a recursos frescos para enfrentar la crisis, así como otros sectores como el agrícola, pecuario, pesca, transporte, turismo y otros.  Es innegable el aporte al Producto Interno Bruto (PIB) que hace la intermediación financiera, no obstante, no hay un derrame hacia los sectores de la economía que aglutinan un alto porcentaje de la población económicamente activa (PEA).

Cuadro No 1: Comportamiento Tasa de Política Monetaria, Tasa de Interés Interbancaria, Facilidades Permanentes de Inversión y de Crédito

Fuente: Banco Central de Honduras

  1. Se requiere una coordinación efectiva entre la política monetaria del Banco Central de Honduras (BCH) y la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS). Los resultados de las acciones monetarias expansivas del BCH que generaron liquidez a la Banca Comercial no han tenido mayor efecto en las tasas de interés y consecuentemente en la demanda de crédito a nivel de todos los sectores de la economía. La autoridad monetaria y crediticia deberán elaborar los análisis macro financieros y escenarios de riesgo para definir claramente las acciones a tomar por la banca comercial a fin de drenar esa liquidez, agilizando el acceso al financiamiento para los sectores más necesitados en esta crisis. La protección de los depósitos del público constituye una prioridad para la CNBS.

 

  1. A cuatro meses de la paralización parcial de la economía no se ha evidenciado la efectividad de la política monetaria orientada a estimular la economía. El marco de política monetaria del Banco Central de Honduras (BCH) ha tenido como objetivo la estabilidad de precios, definida como una inflación baja y estable, y se ha considerado con bastante énfasis como la meta más importante de la política monetaria, igualmente no se puede dejar de mencionar el mantenimiento del valor de la moneda y el buen funcionamiento del sistema de pagos de la economía. La estabilidad de precios es deseable porque un nivel de precios creciente (inflación) genera incertidumbre en la economía, lo cual obstaculiza el crecimiento económico.

Gráfico No 1

 

En estos momentos se experimenta un periodo en que la inflación ha alcanzado sus niveles más bajos por lo que la aplicación de instrumentos de política expansiva como la suspensión de las subastas diarias de letras del BCH dirigidas exclusivamente a las entidades financieras y la reducción del 3% a 0% de las inversiones obligatorias fueron oportunas.  Estas medidas supondrían aumentar la liquidez bancaria por L10,500.0 millones, llegando los recursos líquidos hasta L30,000.0 millones lo que en efecto se alcanzó, pero la demanda de crédito creció menos que en igual período del 2019.

      Gráfico No 2

Al 9 de julio del 2020, la liquidez de la Banca Comercial ascendió a L80,314.0 millones de la cual destacan las inversiones voluntarias en activos financieros del BCH por L47,864.0 millones; el resto corresponde a excedentes de encaje y saldos de caja. Esta magnitud en inversiones voluntarias debe llamar a la reflexión sobre la efectividad de la intermediación financiera en Honduras.

 

Gráfico No 3

 

Las tasas de interés no han bajado lo suficiente y la demanda de crédito ha crecido menos a junio que al similar periodo en 2019.

 

Gráfico No 4

Fuente: BCH

Se puede apreciar el comportamiento de la tasa de interés sobre operaciones nuevas al mes de junio de 2020 y estas no han bajado mucho desde que se implementaron las medidas de política monetaria expansiva desde el mes de abril por parte del BCH.

Cuadro No 2: Comportamiento de las Tasas de Interés Activas sobre Operaciones Nuevas

Gráfico No 5: Comportamiento de la Tasa Promedio Activa Préstamos Nuevos por Sector

Fuente: Elaboración propia con información del BCH.

  1. Debe convertirse en una prioridad para las autoridades económicas evitar que los shocks de oferta y demanda experimentados y originados por la Pandemia, tengan efectos permanentes en la capacidad productiva de la economía a través de la quiebra de empresas y despidos masivos de trabajadores. Urge el crédito directo a la micro, la pequeña y la mediana empresa, al igual que el otorgamiento de garantías a instituciones financieras y a las empresas, y continuar con medidas de compensación por parte del Estado para suavizar el impacto de la crisis por la caída en los salarios de los trabajadores de las empresas en referencia, mismas que han tenido que cerrar temporalmente y otras ya cerraron en forma definitiva.

Gráfico No 6: Empresas por Sectores con Necesidad de Crédito durante la Crisis COVID-19

Fuente: Encuesta de Resiliencia Empresarial IIES, COHEP, TMS. 2020 

  1. En un hecho que las empresas que más necesidad tienen y buscan crédito son las micro y pequeñas y que las empresas grandes recurren más al financiamiento de la banca comercial. Esta situación de exclusión financiera debe llamar a la reflexión a las autoridades para diseñar los mecanismos efectivos para que esas micro y pequeñas empresas no quiebren y puedan tener acceso a un financiamiento ya sea para capital de trabajo o compra de bienes de capital. Igualmente, son estas micro y pequeñas empresas las que menos medidas de alivio han recibido por parte del gobierno. Los programas actuales de gobierno a través de Banca Solidaria, Senprende, Banhprovi, y los Fondos de Garantía han sido exitosos, pero no dan suficiente cobertura y algunos de ellos necesitan capitalizarse y no cuentan con la infraestructura financiera, la cobertura geográfica y sectorial que demanda el mercado en estos momentos.

Gráfico No 7: Sectores que más Demandan Crédito

 

Fuente: Encuesta de Resiliencia Empresarial IIES, COHEP, TMS. 2020

  1. Es de reconocer el éxito del programa de financiamiento a la MIPYME a través del Fondo de Garantía BCH-BANHPROVI hasta por L2,500.0 millones  a través de 10 bancos privados y una cooperativa y que se estima se expanda en L63,000.0 millones atendiendo a más de 292,000 MIPYMES de las cuales el 93% son microempresas. Igualmente, se ha implementado el FONDO DE GARANTIA BCH-BANHPROVI para la gran empresa también por L2,500.0 millones. Un tercer Fondo de Garantía es el que respalda el producto financiero Agrocrédito 8.7  por L 2,500.0 millones  a través de BANHPROVI. Las actividades priorizadas por estos fondos son: Producción agropecuaria, turismo y alojamiento (hoteles y restaurantes), industria manufacturera agrícola y no agrícola, industria y servicios de construcción, comercio al por mayor y menor, transporte, salud, otros servicios de acuerdo al Clasificador Industrial Uniforme (CIIU) y cualquier otra actividad afectada por los efectos de la pandemia provocada por el COVID-19.  No obstante el buen diseño de estos programas de financiamiento, se sugiere capitalizarlos hasta por L20,000.0 millones y diferir la aplicación de los nuevos recursos de acuerdo a las etapas de evolución de la economía o sea, las necesidades durante y después de la pandemia en línea con una recuperación y la reactivación de la economía.

Cuadro No 3Fuente: Banco Central de Honduras.

 Cuadro No 4Fuente: Banco Central de Honduras.

  1. Es imperativo identificar y atender ágilmente a los sectores que están urgiendo de un financiamiento crediticio por la caída en la actividad económica y así evitar cierres masivos de empresas, el aumento del desempleo y la pobreza. Se identifican los siguientes sectores: Transporte, servicios administrativos, servicios de comida, salud humana, información y comunicaciones, industrias manufacturas, construcción, comercio, alojamiento (hoteles y restaurantes), agricultura (producción); todos en sus diferentes tamaños de operaciones.

Se observa una dramática caída en la actividad económica según el índice de Actividad Económica del Banco Central de Honduras.

Gráfico No 8

Fuente: Banco Central de Honduras.

  1. La reactivación económica ante COVID-19 requiere recursos que podrían obtenerse mediante medidas de política monetaria no convencional. Una opción es mediante compras de bonos públicos y títulos privados por parte del BCH, denominada flexibilización cuantitativa. Mediante este mecanismo, la autoridad monetaria compra deuda pública o privada, utilizando emisión monetaria para ello. Como resultado, un banco privado incluso puede mejorar estructuralmente su liquidez sin que otro empeore la suya porque el Banco Central crea nueva liquidez con la que sanea su balance. Igualmente se insiste en un préstamo del BCH a la Secretaría de Finanzas (SEFIN) para obtener recursos frescos y atender el gasto corriente priorizado acorde a la crisis.

 

  1. Para facilitar el acceso al crédito el gobierno deberá ir diseñando una estrategia de financiamiento a traves de una Red No tradicional de Crédito para lo cual deberá crear un organismo especializado que coordine las actividades, estadísticas y necesidades de estos entes de financiamiento no tradicional permitiendo el diseño de una política integral regional de acceso al crédito a los sectores excluidos por la banca tradicional. Esta red estará compuesta por las siguientes instituciones: Cooperativas (FONDO DE GARANTIA), Fondo de Garantía Recíproca CONFIANZA SA FGR, Banca de Segundo Piso BANHPROVI (FONDO DE GARANTIA CAPITALIZADO), Cajas Rurales, Fundación COVELO, Banca de Desarrollo, Cooperación Internacional, Red de Microcrédito y otras OPDFs.

Ante un escenario tan negativo por el posible cierre de empresas micros y pequeñas y algunas del sector de las medianas y grandes y el consecuente aumento del desempleo y los niveles de pobreza, el Consejo Nacional de Inversiones (CNI) insta a las autoridades en materia económica y crediticia coordinar sus políticas a fin de flexibilizar y hacer más ágil el acceso al crédito requiriendo una revisión a todo el marco normativo prudencial de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) y a su ley constitutiva. De esta manera se propone una Reforma Crediticia Integral que incluya el resto de los actuales intermediarios financieros en una estrategia nacional de financiamiento que llegue a todos los sectores y rincones del país, reorientando la intermediación hacia actividades que generen empleo y riqueza al país y se evite el cierre masivo de empresas. Esto sentará las bases para el despegue económico de Honduras.

Medidas Complementarias del Banco Central de Honduras (BCH) ante el Covid-19

Las medidas complementarias del Banco Central de Honduras (BCH) son oportunas al generar mayor liquidez a la banca nacional, pero precisa de medidas adicionales para facilitar el acceso al crédito. Exige de parte de los intermediarios financieros crear  canales adecuados y expeditos para agilizar el crédito, ya sea a empresas o los hogares. Precisa la creación de productos financieros oportunos y de bajo costo. Igualmente, la flexibilización temporal al marco regulatorio por parte de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) para contribuir a uso de la recién generada liquidez sin afectar la calificación de instituciones financieras y por ende la estabilidad del sistema financiero.  Bajo estos lineamientos, el Sistema Bancario Comercial (SBC) merece una rápida mirada para medir su efectividad en estos momentos de crisis.

Las acciones de política monetaria para suavizar los efectos del COVID-19 deben mover a la CNBS y la Autoridad Monetaria a analizar cuáles normativas previenen a los bancos de otorgar facilidades crediticias, ya que no importará cuanto recurso se libera y se pone a disposición de los bancos si las mismas malas prácticas prevalecen ante un escenario diferente.  La aversión al riesgo caracteriza a la mayoría de los inversionistas y,  con mayor intensidad a los intermediarios financieros en Honduras. El exceso de recursos drenados a través de la reducción de los requerimientos de inversiones obligatorias a 0% y la suspensión de las subastas diarias de letras del BCH y bonos en subastas estructurales coloca L 11,500 millones a disposición de los bancos. Sin embargo, las limitaciones normativas y la desintermediación financiera observada en los últimos años pueden evitar que estos recursos lleguen de manera oportuna a los demandantes del crédito en estos momentos.

En este contexto llama la atención el hecho que el nivel de inversiones voluntarias en títulos de deuda emitidos por el BCH ascendió a L 56,059 millones al 12 de marzo de 2020 y L 45,667.01 millones al 26 del mismo mes. Las inversiones obligatorias para cómputo de encaje ascendieron a L 26,326.2 millones a esa misma fecha, de las cuales L 13,571.8 millones corresponden a moneda nacional. O sea, se observa un exceso de recursos en inversiones voluntarias, lo que demuestra el exceso de recursos no destinados a intermediación financiera. A la vez reafirma la disponibilidad de recursos provenientes de la reducción de la exigencia de las inversiones obligatorias para cómputo de encaje.

Los bancos miden el riesgo y su impacto en los niveles de rentabilidad y solvencia. El riesgo puede ser crediticio, operacional y de mercado. Los más inminentes a enfrentar en estos momentos son el crediticio y de mercado, por lo que habría que plantearse la siguiente pregunta:

¿Hasta dónde estarán dispuestos los bancos hondureños a exponerse al riesgo por incumplimiento crediticio y riesgos de mercado, y sacrificar un poco de rentabilidad en este momento de crisis en que el flujo circular de la economía se ha paralizado?  

Los indicadores de solvencia, como el Índice de Adecuación de Capital (IAC) del 10%, constituyen  medidas preventivas a la insolvencia por la exposición a riesgo crediticio principalmente, pero a su vez se deteriora al disminuir las utilidades y al enfrentar incumplimiento crediticio. En la actualidad este indicador alcanza el 13.58% o sea 3.58 puntos porcentuales arriba del exigido por la CNBS o sea un exceso de cobertura en términos de solvencia. Los rangos de morosidad por tiempo y las reservas exigidas impiden a la banca dar facilidades crediticias a potenciales deudores sin suficientes requisitos que garanticen el cumplimiento de pago o compensen la pérdida, pero creando adecuados productos financieros y garantías adecuadas se podría superar esta restricción. Se debería crear un fondo de garantía especial para estos deudores por parte del gobierno. A la par se deben dar a conocer los nuevos productos financieros, fondos de garantía, y otros mecanismos, para que los potenciales deudores, utilicen rápidamente la nueva liquidez en beneficio propio y de la economía nacional.

El Sistema Bancario Comercial hondureño ha disfrutado de una bonanza en las últimas décadas gozando de altos niveles de rentabilidad, liquidez y solvencia con el acompañamiento del ente supervisor del sistema financiero. La rentabilidad (ROE) ascendió a 11.54% al mes de enero de 2020 según la CNBS. El margen de intermediación financiera ex post ha sido de 9% aproximadamente en los últimos 10 años, siendo de los más altos de Centroamérica.  Sin embargo, el exceso de regulación y la tendencia de este sector a dirigir recursos al consumo, comercio, servicios y propiedad raíz principalmente, ha creado la exclusión financiera en términos del financiamiento a la pequeña empresa y sectores productivos muy importantes para la seguridad alimentaria y generación de empleo. Es tiempo que la banca comercial considere sacrificar un porcentaje de rentabilidad en apoyo a los sectores necesitados de facilidades crediticias.

Según datos del Banco Central de Honduras con cifras al 26 de marzo de 2020 el crédito al sector privado ascendió a L 350,510.5 millones.  De este valor, a los hogares se otorgó L 155,481.5 millones, de los cuales el 93.3% (L 145,192.8 millones) corresponde a moneda nacional. Por otra parte, el crédito a las empresas fue de     L 195,029 millones correspondiendo a moneda nacional el 28.7% (L 100,431.7 millones) y el restante 27% a moneda extranjera o sea L 94,597.3 millones en relación al gran total otorgado al sector privado.

Es claro que hay una dolarización del crédito a las empresas al observar que el 51.5% corresponde a moneda extranjera, en cambio el crédito a las familias es de 93.3% en moneda nacional. No se esperaría priorización del crédito en dólares en estos momentos en que se esperan fuertes presiones cambiarias por la caída de divisas por concepto de remesas, maquila y turismo. Gran proporción del crédito a los hogares es de consumo con altas tasa de interés y de mayor riesgo. Si el alivio viene por aquí en el otorgamiento de crédito, debería ser a tasas activas muchos más bajas que las actuales que rondan en 45.3% según el reporte de la CNBS al mes de febrero de 2020. La tasa activa promedio ponderada de las operaciones nuevas fue de 13.95% al mes de febrero de 2020 según el BCH. Si sigue otorgando crédito al consumo se generará una espiral en el apalancamiento por parte de los hogares que sacudirá la rentabilidad de la banca y la expondrá a mayores riesgos ya que afecta a los cinco bancos más grandes del sistema bancario comercial hondureño.

Por otra parte, de acuerdo a la última información publicada por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) con cifras al mes de enero de 2020 los préstamos nuevos por destino a los sectores productivos como son: industria, y agricultura, y ganadería que representan el 5.5%, 0.8% y 10.1%, respectivamente, del total de la cartera crediticia de todo el sistema bancario comercial a la fecha indicada. No obstante, los préstamos a los sectores consumo, servicios, comercio y propiedad raíz representaron el 72.3%. Esta desproporcionalidad del otorgamiento de crédito,  producto de las fuertes regulaciones del ente supervisor del sistema financiero, no puede continuar así si se desea enfrentar las nuevas condiciones económicas mundiales.

Ante esta diversidad de factores que impiden al sistema bancario comercial ser ágil, oportuno, acertado y más incluyente en el otorgamiento de crédito en estos momentos de crisis se sugieren las siguientes medidas complementarias:

  1. Una revisión del marco regulatorio en forma conjunta entre la autoridad monetaria, ya que alguna normativa vigente podría crear barreras en las facilidades crediticias que tanto urgen en estos momentos.
  2. La creación de mecanismos no tradicionales de trámite de crédito como la banca en línea.
  3. Campañas de comunicación efectivas (con monitoreo y evaluación) sobre los nuevos productos financieros creados, que lleguen a los diferentes grupos de potenciales solicitantes de crédito.
  4. La creación de productos financieros innovadores que estén disponibles no solo a las grandes empresas, sino a los sectores más afectados por la crisis.
  5. Crear un fideicomiso con los fondos provenientes de las medidas aplicadas por el BCH por los L 11,500.00 millones y que esos fondos sean dirigidos a las MIPYMES, sector industrial y agrícola, apícola, avícola y nuevos emprendedores.
  6. Crear un fondo de garantía de reserva exigida aplicable a las categorías según la clasificación de crédito según plazos de morosidad a las empresas de los sectores MIPYMES, sector industria y agrícola, apícola, avícola y nuevos emprendedores.
  7. Triangulación de productos financieros con el Fondo de Garantía Recíproca “Confianza” el cual debe ser capitalizado por el Gobierno por un monto de L 1,000.0 millones.
  8. Se propone una Reforma Crediticia Integral ante el nuevo escenario por venir tendiente a revisar todo el marco normativo aplicable al sistema financiero nacional y el marco constitutivo de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros.

CONSEJO NACIONAL DE INVERSIONES (CNI)

Impacto del COVID19 en EUA, y sus efectos en Remesas y el Mercado de Divisas en Honduras

En Honduras, es un hecho que el consumo de las familias es financiado en gran medida por las remesas. Siendo estas, uno de los componentes de medición del PIB por el enfoque del gasto. El consumo de las familias representa aproximadamente entre 70% y 75% del PIB real.  Según cifras del Banco Central de Honduras (BCH), el volumen de remesas familiares al mes de septiembre de 2019 fue de $ 4,329.10 millones ( 91% en relación al reportado al cierre del 2018).

Según la Encuesta Semestral de Remesas Familiares del BCH a enero de 2020, las personas encuestadas envían un promedio mensual de $ 542.70 dólares mensuales ( L. 13,411.00).

Por otra parte, el nivel de reservas monetarias netas al 20 de marzo de 2020 asciende a $5,942.80 millones. En términos de cobertura de meses de importaciones, el elevado volumen de remesas en relación a las reservas monetarias internacionales (RIN), permite al BCH mantener un nivel cómodo de las mismas. Además, cuentan con el respaldo necesario para satisfacer parcialmente la demanda de divisas. Es importante recalcar que el sistema interbancario de divisas representa el 60% de ese mercado.

Ante este escenario, y en medio de la crisis mundial del virus COVID 19 se inician efectos devastadores en EUA especialmente con la paralización de la actividad económica. Es previsible que esta paralización afecte el mercado laboral y el ingreso de los ciudadanos, residentes, y de personas ilegales, por lo que se espera una caída en el ingreso por remesas a Honduras.

La caída en los ingresos por remesas se verá reflejado en la disminución del consumo de las familias, y en el nivel de Reservas Internacionales. Como consecuencia, la demanda de las divisas controladas por la banca comercial, tendrán efectos inflacionarias por posible ola especulativa.

Al caer el consumo, la actividad productiva y en específico, la probable caída en las exportaciones de la maquila se complica más por la reducción en la entrada de divisas, empeorando aún más el saldo de la balanza de pagos y las RIN.

Consejo Nacional de Inversiones (CNI)

 

DESTINO DE LA CARTERA DEL SISTEMA BANCARIO COMERCIAL (SBC) POR SECTORES ECONÓMICOS.

Al 31 de diciembre de 2018, los activos totales del Sistema Bancario Comercial (SBC) alcanzaron Lps. 559,279.5 millones representando el 97.7 %, del (PIB pm) de Lps. 572,495.00 millones, lo que refleja el papel importante de la banca comercial en la economía nacional.

La profundización financiera o sea el indicador cartera de créditos en relación al PIB fue de 61.8 %, registrando la cartea un saldo de Lps. 345,374.4 millones, lo que refleja un alto grado de integración entre la actividad de intermediación y el sector real de la economía, a pesar de la poca cobertura en la rama de actividad de agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca que representa el 11.7% del PIB nominal y que aglutina el 31.2% de la Población Económicamente Activa (PEA) de 4.1 millones.

Los préstamos y descuentos vigentes por destino del SBC al 30 de abril de 2019 están distribuidos principalmente en los sectores: Propiedad raíz, consumo, comercio, servicios, industria y agricultura, en el orden de monto otorgados.