marzo 19, 2020

La Economía Hondureña ante una posible Recesión Económica Mundial por el Coronavirus

by CNI in Blog, Blog_articulo

El escenario mundial es de una recesión económica global el cual es producto de la pandemia generada por el COVID-19 conocido como Coronavirus. Las medidas de política económica de los bancos centrales de las principales economías del mundo y la caída de las bolsas de valores son el presagio de una contracción económica mundial.

Ante esta crisis, Honduras debería buscar mecanismos alternativos para liberar recursos financieros a fin de estimular la economía y suavizar el shock. El país cuenta con un plan anticrisis débil y desacertado ante una posible recesión mundial. Los efectos en la economía hondureña se harían sentir en la economía real con una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) y por el lado de la demanda una caída en las exportaciones de mercancías generales y maquila lo que reducirá sustancialmente la entrada de divisas. Inclusive la producción del sector maquila se vería afectada por la paralización de la actividad productiva a fin de evitar una crisis sanitaria mayor en Honduras. Las exportaciones de la maquila representan el 50% del total exportado por el país y generan 133,000 empleos directos.

La tendencia en los últimos años ha sido marcada por el deterioro de los precios internacionales del café,  palma africana y otros productos de exportación. Igualmente se ha observado una caída en las importaciones y en el PIB agrícola e industrial. Ante la nueva recesión mundial, el sector turismo y el consumo interno se verán severamente afectados. Las manifestaciones sociales de la crisis hondureña se evidenciaron con las caravanas de inmigrantes hacia la gran nación del norte en 2019 y 2020, con la nueva crisis sanitaria la tragedia humana sería mayor.

La rigidez de los acuerdos con el Fondo Monetario (FMI) dejan muy poco espacio a las autoridades económicas a tomar medidas en materia de política macroeconómica. La lentitud observada por parte de la autoridad monetaria en los últimos años ante la desaceleración económica ha agravado las consecuencias adversas ante la crisis mundial actual.

Las medidas de política monetaria expansivas para estimular la economía en este momento de crisis,  como ser la reducción de la TPM, no son tan efectivas en el corto plazo debido a que ya se ha reducido la TPM dos veces este año y es muy prematuro ver el efecto de esas reducciones reflejadas en economía. Por tanto, se debe recurrir a otros instrumentos de política monetaria como la disminución del encaje legal, suspender las subastas de letras, es decir, los títulos de deuda, del Banco Central de Honduras (BCH) un período prudencial y no absorber más liquidez de parte de la banca a través de inversiones voluntarias en títulos valores. Las inversiones voluntarias en títulos valores (LBCH) que hacen los bancos comerciales ascienden a L. 57,914.0 millones en moneda nacional principalmente. El crédito al sector privado en moneda nacional y extranjera asciende a L. 193,374.0 millones de un total de L. 348, 760.0 millones, de los cuales el 55% corresponde al crédito otorgado a las empresas según cifras del Banco Central de Honduras (BCH) al 5 de marzo de 2020. Se debe promover una intermediación financiera más efectiva y no seguir la tendencia de orientar la mayor parte del crédito al consumo,  comercio y propiedad raíz que juntos representan el 59% de la cartera crediticia del sistema bancario comercial. El crédito destinado a la agricultura, ganadería e industria asciende a 5.1%, 0.8% y 10.8% respectivamente.

En materia fiscal,  las fisuras en el sistema de salud se hacen más visibles en tiempos de crisis sanitaria y es consecuencia de políticas fiscales ineficientes al no priorizar mediante adecuadas asignaciones presupuestarias al sector salud y educación hondureña. El proceso presupuestario se ha violentado en la última década,  restando eficiencia en la asignación de recursos por lo cual el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la República ha dejado de ser un instrumento de desarrollo.

Ante la crisis, la autoridad monetaria está obligada a reformar su marco de políticas macroeconómicas y adecuarlas a las condiciones reales de nuestra economía, la cual es pequeña, y con bastante informalidad y vulnerabilidad a shocks externos. Es momento de sentar las bases para una verdadera reforma crediticia que impulse el crecimiento económico inclusivo a través de una revisión del marco normativo vigente y una política monetaria orientada no solo al alcance de unas metas macroeconómicas contenidas en un programa monetario, sino una orientada a dinamizar la economía a través de políticas anticíclicas que dinamicen la inversión privada, la actividad productiva,  el consumo y la generación de empleo.

Autor: Alejandro Aronne
Economista del Consejo Nacional de Inversiones (CNI)